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El Webb halla una galaxia gigante y primitiva que sencillamente no gira

Con el telescopio espacial James Webb, los astrónomos descubrieron que XMM-VID1-2075, una galaxia masiva de menos de dos mil millones de años después del Big Bang, no muestra señales de rotación, una sorpresa que podría apuntar a una colisión frontal de dos galaxias que giraban en sentidos opuestos.

CienciaEquipo Editorial GNGV4 min lectura

El universo primitivo no deja de sorprender a los astrónomos que lo estudian. Con el telescopio espacial James Webb de la NASA, un equipo ha descubierto una galaxia masiva, catalogada como XMM-VID1-2075, que se formó menos de dos mil millones de años después del Big Bang y, aun así, no muestra ninguna señal de rotación. El hallazgo, difundido el 7 de mayo de 2026, contradice la imagen de manual sobre cómo crecen las galaxias.

La mayoría de las galaxias, incluida nuestra Vía Láctea, rotan. Se cree que adquieren su giro de forma natural a medida que el gas cae hacia dentro por la gravedad durante su formación, poniendo a girar todo el sistema. Por eso, cuando los investigadores midieron esta galaxia y no hallaron rotación, el caso resaltó. “Esta en particular no mostró ninguna evidencia de rotación, lo que fue sorprendente y muy interesante”, dijo el investigador principal Ben Forrest, científico de la Universidad de California en Davis.

La ausencia total de rotación es el tipo de rasgo que suele asociarse con las galaxias más masivas del universo cercano de hoy, y no con un sistema visto tan temprano en la historia cósmica. La principal explicación del equipo es dramática: una sola colisión frontal entre dos galaxias que giraban en sentidos opuestos podría haber anulado su movimiento, produciendo un gigante inmóvil y sin rotación en un evento violento, en lugar de a lo largo de miles de millones de años de fusiones graduales. El estudio se publicó en Nature Astronomy.

Descubrimientos como este recuerdan por qué el telescopio Webb ha sido un regalo tan grande para la ciencia. Al asomarse al pasado más profundo que cualquier observatorio anterior, el Webb está revelando que el universo joven era más variado y sorprendente de lo esperado, lleno de objetos que con delicadeza derriban nuestras suposiciones. Cada enigma que nos entrega es también una invitación, una señal de que el cosmos todavía guarda muchas maravillas por enseñarnos.

Fuentes

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