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La dieta mediterránea se asocia con menos depresión, ansiedad y estrés

Una revisión sistemática de 104 estudios en 22 países, publicada a finales de 2025 y elegida Artículo del Mes de la Nutrition Society, halló que una mayor adherencia a la dieta mediterránea se asociaba de forma consistente con menos depresión, ansiedad y estrés.

SaludEquipo Editorial GNGV4 min lectura

Lo que comemos puede moldear no solo la salud física, sino también el bienestar mental, y una amplia revisión publicada a finales de 2025 da bastante peso a esa idea. Publicada en la revista Nutrition Research Reviews el 6 de noviembre de 2025 —y luego elegida Artículo del Mes de la Nutrition Society— la revisión sistemática reunió evidencia de 104 estudios en 22 países para preguntar si una dieta de estilo mediterráneo es buena para la mente.

La respuesta fue consistente y alentadora. En poblaciones diversas, quienes seguían más de cerca la dieta mediterránea —rica en verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos, aceite de oliva y pescado, con pocos alimentos procesados— informaban niveles más bajos de depresión, ansiedad y estrés, además de mejor calidad de vida general. De los estudios que examinaron la ansiedad, 16 de 22 hallaron una asociación protectora, y los ocho que analizaron el estrés encontraron que una mayor adherencia iba de la mano de menos estrés. La revisión también señaló el emblemático ensayo SMILES, en el que una intervención dietética de estilo mediterráneo ayudó a algunas personas con depresión mayor a lograr la remisión.

La revisión, dirigida por Robel Hussen Kabthymer, de la Universidad Monash, en Australia, se basó en estudios observacionales y ensayos clínicos, con investigaciones aportadas sobre todo por Irán, España, Australia e Italia. Los autores destacan mecanismos biológicos plausibles: los efectos antioxidantes y antiinflamatorios de la dieta y su tendencia a nutrir un microbioma intestinal más sano, que puede influir en el cerebro.

Una lectura mesurada es importante. La mayoría de los estudios incluidos eran observacionales, lo que muestra asociaciones pero no prueba por sí solo que la dieta cause una mejor salud mental; quienes comen bien pueden diferir de muchas otras maneras. La dieta tampoco sustituye la atención profesional cuando alguien sufre. Aun así, la consistencia de los hallazgos en tantos países es notable, y la conclusión práctica es genuinamente esperanzadora: una forma de comer ampliamente accesible, buena para el corazón y el planeta, puede ser también un apoyo simple y cotidiano para la mente.

Fuentes

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