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Fósiles en Etiopía muestran a dos parientes humanos viviendo lado a lado

Trece dientes fósiles de Ledi-Geraru, en Etiopía, muestran que el Homo primitivo compartió el paisaje con una especie de Australopithecus hasta ahora desconocida hace casi 2,8 millones de años, lo que refuerza la idea de que la evolución humana fue un arbusto ramificado y no una línea recta.

CienciaEquipo Editorial GNGV5 min lectura

Un puñado de dientes antiguos desenterrados en Etiopía está reescribiendo parte de la historia del origen humano, y de una forma que los científicos encuentran genuinamente emocionante. Difundido el 16 de mayo de 2026, el descubrimiento procede de Ledi-Geraru, un yacimiento rico en fósiles de la región de Afar, donde los investigadores recuperaron 13 dientes fósiles que capturan un momento notable de nuestro pasado profundo.

Los dientes revelan que dos parientes humanos diferentes vivieron en el mismo paisaje hace unos 2,6 a 2,8 millones de años. Uno pertenecía a miembros tempranos de nuestro propio género, Homo. Los demás procedían de una especie de Australopithecus hasta ahora desconocida, distinta del famoso esqueleto “Lucy” (Australopithecus afarensis). El trabajo fue dirigido por el Proyecto de Investigación Ledi-Geraru, de la Universidad Estatal de Arizona, con Kaye Reed entre los científicos sénior y Brian Villmoare como autor principal, y se publicó en la revista Nature.

Para precisar las edades con tanta exactitud, el equipo dató capas de ceniza volcánica que rodeaban los fósiles, usando cristales de feldespato atrapados en los antiguos sedimentos como un reloj natural. El panorama que emerge es el de un período “concurrido” y ramificado de la evolución humana, con múltiples linajes coexistiendo en el este de África en lugar de una especie sucediendo prolijamente a otra. Como dijo Reed: “la evolución no funciona así… la evolución humana no es lineal, es un árbol frondoso”.

Hay algo esperanzador en ese desorden. Significa que nuestra ascendencia es más rica y sorprendente que la pulcra marcha de simio a humano tantas veces ilustrada, y que el paisaje africano todavía guarda capítulos de nuestra historia a la espera de ser leídos. Cada diente, cuidadosamente recuperado y datado, es un hilo que nos conecta con parientes que pisaron la Tierra hace millones de años, y un testimonio del paciente trabajo de campo que sigue devolviendo a la vida aquel mundo lejano.

Fuentes

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