Una babosa de mar más pequeña que una semilla de sésamo es una especie nueva
Frente a la costa de Taiwán, los científicos identificaron a Thecacera sesama, un nudibranquio negro y amarillo de menos de tres milímetros de largo, avistado por primera vez por un estudiante buceador y confirmado como nuevo para la ciencia.
CienciaEquipo Editorial GNGV4 min lectura
Algunos de los descubrimientos más encantadores de la naturaleza están también entre los más pequeños. Frente a la costa de Keelung, en el norte de Taiwán, los científicos han identificado una nueva especie de babosa de mar tan diminuta que es más pequeña que un grano de arroz. Descrito el 27 de mayo de 2026, el nudibranquio translúcido mide menos de tres milímetros de largo y ha sido bautizado Thecacera sesama, por sus marcas negras y amarillas que recuerdan a una semilla de sésamo.
La historia detrás del hallazgo es tan entrañable como la propia criatura. La babosa fue avistada por primera vez en 2019 por Ho-Yeung Chan, entonces estudiante de grado, durante un buceo recreativo. Sospechando que podía ser algo especial, buscó a un experto en babosas de mar por internet, y lo que comenzó como una observación casual se convirtió en un estudio científico formal. Chan terminó siendo el autor principal del artículo, publicado en la revista de acceso abierto ZooKeys, junto a colegas de la National Taiwan Ocean University, el Museo Nacional de Ciencias Naturales y la National Taipei University of Education.
Documentar al animal requirió paciencia. Las condiciones locales de buceo permiten solo una ventana de unos cuatro meses al año, con tifones y monzones cerrando el resto. La pequeña babosa vive sobre briozoos, diminutos “animales musgo” coloniales, y, como otros nudibranquios, desempeña un papel importante en la red alimentaria marina, un recordatorio de que hasta las criaturas más inadvertidas ayudan a mantener unido un ecosistema.
Encontrar y nombrar una nueva especie, sobre todo una tan pequeña, es un pequeño triunfo de la curiosidad y el cuidado. Demuestra que no hace falta un submarino de aguas profundas ni una frontera remota para sumar algo al catálogo de la vida; a veces basta con un estudiante de mirada aguda en un buceo de fin de semana. Cada nuevo nombre nos recuerda cuánta belleza y biodiversidad aún espera, en silencio, en las aguas poco profundas justo frente a nuestras costas.